La historia de Málaga está ligada desde tiempo inmemorial a la viña y al vino. Durante siglos ha sido uno de los pilares fundamentales de su economía y ha llevado su nombre por todo el mundo.
El papel del vino en las sociedades europeas ha trascendido de su propia naturaleza como producto alimentario. Desde el origen, el vino, además de aportar economía a los pueblos que lo han elaborado, ha tenido un carácter simbólico en múltiples facetas: religiosa, artística y convivencial.
Pero el mundo del vino también ha sufrido muchas adversidades. Uno de los problemas más importantes ha sido el de la imitación, fenómeno que alcanzó sus más altas cotas durante el siglo XIX y parte del XX. El prestigio de determinados vinos y la falta de una legislación eficaz capaz de ordenar este fenómeno dieron lugar a multitud de elaboraciones fraudulentas.
En aquellos tiempos el Vino de Málaga fue uno de los más imitados. Su prestigio en los mercados internacionales había dado lugar a multitud de vinos facticios “tipo Málaga” o elaborados al “estilo Málaga”.
El fenómeno de la imitación y el fraude de los vinos históricos europeos, entre los que se encontraba el vino Málaga, llegó a ser de tal calado que obligó a los países productores a tomar cartas en el asunto, lo cual se consolidó en leyes de protección industrial, al amparo de otros productos industriales, que también eran objeto de imitación.
La Ley de protección industrial española vería la luz en 1902, y unos años más tarde, la Asociación Gremial de Criadores Exportadores de Vinos de Málaga solicitó la concesión de la protección de la marca colectiva “Málaga”, para vinos, siendo inscrita el 5 de febrero de 1924 en la Oficina de Patentes y Marcas, lo que supuso un hito relevante en la historia de los vinos de Málaga, que alcanzarían su máxima protección en el año 1932 al ser amparados por una Denominación de Origen.
Este hecho, hoy habitual en el mundo de la empresa, tuvo una gran relevancia en aquella época, y más si tenemos en cuenta que la inscripción fue realizada por un grupo de bodegueros que antepusieron los intereses colectivos ante los individuales.
La conmemoración del centenario de esta efeméride, nos debe hacer reflexionar sobre la importancia de la defensa colectiva de nuestro patrimonio agroalimentario, y supone una gran oportunidad para hacerlo visible.
El sector de la viña y del vino en Málaga sigue vivo y no quiere perder la oportunidad de transmitir sus valores culturales y su renovada, e imparable, pujanza comercial, turística y cultural, y aportar lo mejor de sí mismo a nuestra sociedad.
La larga tradición del vino en Málaga, y su presencia en los mercados internacionales, le han otorgado la credencial de ser uno de los vinos históricos europeos, creador de estilos de vida que aún perviven entre nosotros, constructor de nuestra arquitectura y urbanismo, inspirador de poemas, textos literarios, folklore único y arias universales.
Hoy en día, el vino, es fuente de cultura, fomenta el turismo, ancla la población en el territorio evitando el despoblamiento, estructura el paisaje rural, da imagen a los pueblos y es fuente de riqueza, fortaleciendo las economías locales.
La conmemoración del Centenario de la marca “Málaga”, implica reconocer ese rol del vino en nuestra sociedad, entendido desde una perspectiva actual, en la que prima la cultura, y el valor de la historia, las tradiciones y el papel del mundo agrario en la preservación sostenible del medioambiente.
Por todo ello el Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen “Málaga”, “Sierras de Málaga” y “Pasas de Málaga” ha organizado, en colaboración con Instituciones locales, provinciales y autonómicas, una serie de eventos culturales y festivos que se desarrollaran a lo largo de este año 2024, de cara a acercar la historia de los vinos de Málaga y su cultura a los ciudadanos, y contribuir a la recuperación del orgullo de ser una de las regiones más destacadas del actual panorama vitivinícola.
