Berués ocupó un lugar central en la viticultura de la Cuenca de Pamplona hace más de 150 años. Sus primeras referencias documentadas se remontan al siglo XVII, y diversas fuentes históricas la describen como una variedad de prestigio, ampliamente implantada en el territorio y valorada por su calidad. Con la llegada de la filoxera a finales del siglo XIX, la variedad desapareció prácticamente por completo. Más de un siglo después, Otazu la devuelve al presente a través de un proyecto que une investigación, memoria territorial y visión de futuro.
Otazu presenta la primera añada de Berués
Una variedad histórica de la Cuenca de Pamplona recuperada tras más de seis años de investigación. La presentación tiene lugar el 12 de mayo en Mandarin Oriental Ritz, Madrid, como un momento de especial relevancia para el proyecto, al convertir un trabajo de rescate varietal en una realidad enológica concreta. La primera vendimia de Berués en Otazu se realizó en septiembre de 2024. Ese hito marcó el momento en que una variedad desaparecida desde finales del siglo XIX volvió a transformarse en vino.
Bernués
Origen: Aragón, España
"Frutos negros, especias, notas terrosas, regaliz"
Ver Detalles de la UvaPor qué importa Berués
Berués no fue una curiosidad ampelográfica ni una rareza secundaria. Entre 1857 y 1877 se estiman 3.944 hectáreas cultivadas y, en 1891, el viñedo en la cuenca de Pamplona alcanzaba casi 6.200 hectáreas, alrededor del 13% del viñedo navarro, lo que confirma su peso real en la historia vitícola de la región. Las fuentes históricas la sitúan entre las castas valoradas de su tiempo. En 1832, “Barbés de Navarra” figura entre las cinco variedades de primera clase para vino tinto, y otras referencias la describen como superior a Tempranillo y Mazuelo por calidad y valor enológico. Recuperar Berués significa, por tanto, rescatar una parte mayor de la memoria vitivinícola navarra y devolverla a la conversación contemporánea del vino español.
“Para nosotros, las expectativas alrededor de Berués son las mismas que sienten los grandes exploradores al llegar a una pirámide aún sin descubrir: un territorio lleno de misterio, historia y promesas esperando ser reveladas”. Guillermo Penso, segunda generación de Otazu
El proyecto de recuperación
El proyecto comenzó en 2017, impulsado por Bodega Otazu en colaboración con la Universidad Pública de Navarra y con el apoyo de EVENA, con el objetivo de localizar, identificar y recuperar variedades que habían formado parte del paisaje vitícola de la Cuenca de Pamplona hasta finales del siglo XIX.
Durante el trabajo de campo se localizaron plantas aisladas en estado silvestre y, mediante identificación genética, se confirmó la presencia de Berués. A partir de ahí se desarrolló un proceso progresivo de multiplicación, injerto, plantación y seguimiento agronómico que permitió consolidar la recuperación de la variedad.
En 2019 se plantaron las primeras cepas en Otazu. Entre 2022 y 2025 continuó la expansión del material vegetal mediante injertos y nuevas plantas, y en 2024 llegó la primera vendimia.
“Para nosotros Berués ha sido volver a conectar con la esencia de esta tierra y entender que hay legados que merecen trascender generaciones.” Diego Farrera CEO de Otazu
El vino
De color rojo púrpura vibrante, en nariz despliega notas florales —flores azules, fresillas silvestres— sobre un fondo de frutos rojos silvestres. En boca es fresco, sápido, largo y fino, con una clara vocación de guarda.
El Berués se caracteriza por su acidez y finura, con un perfil que combina tensión, textura aterciopelada y frescura, emparentado con Pinot Noir y Trousseau. Más que una reconstrucción arqueológica, se presenta como una variedad con plena vigencia.
La añada 2025 se gestó con un invierno frío y húmedo, una primavera de lluvias que marcaron floración y cuajado, y un verano cuya canícula de finales de julio acompañó el envero. Los días soleados y las noches frías previas a la vendimia propiciaron una maduración pausada que llevó la uva a su punto óptimo.
La vendimia se realizó a mano el 24/09/2025 en cajas de 12 kg (850 kg en total). Tras despalillado y estrujado parcial, la fermentación alcohólica transcurrió entre 22 y 25 ºC durante 12 días, con remontados suaves a mano —más infusión que maceración—. Siguió la maloláctica, dos trasiegos y afinado en depósito durante el invierno. El embotellado tuvo lugar el 31/03/2026: 468 botellas.
Datos enológicos: 13,2 % vol. · Acidez total 5,65 · pH 3,42.
“Es un homenaje a la historia y algo que verdaderamente nos llena de satisfacción: poder dejar un legado para las futuras generaciones. Ojalá que Berués vuelva a dibujar el paisaje de la Cuenca de Pamplona.” Enrique Basarte – Director Técnico
Enrique Basarte
Enrique Basarte, director técnico de Otazu desde 2022.
Enrique es un enamorado de las viñas, del paisaje que se descubre a través de una botella. Licenciado en Ingeniería Agrónoma por la Universidad de Navarra, se formó en Enología en la Universidad de la Rioja, dónde, también, cursó un máster en Viticultura y Enología. Además, ha completado sus conocimientos en diversos centros franceses de Borgoña y Burdeos.
Cuenta con una amplia experiencia técnica en viticultura y enología, pues ha trabajado en diferentes Denominaciones de Origen durante los pasados 30 años. El último proyecto fue la creación y puesta en valor de bodegas Domaines Lupier (Navarra), labor en la que tuvo éxito gracias a su experiencia como responsable de bodegas de ámbito nacional e internacional.
Enrique es una de las figuras clave para traducir la recuperación histórica de Berués en conocimiento agronómico y realidad enológica. Su presencia en la presentación de Madrid subraya que este proyecto no se apoya solo en el valor simbólico de la variedad, sino también en un trabajo técnico sostenido y en una lectura rigurosa de su potencial.
Desde esa posición, su papel resulta esencial para explicar la evolución del proyecto desde la localización y multiplicación vegetal hasta la primera vendimia, así como para interpretar el estilo de los primeros vinos y el horizonte cualitativo de la variedad. Enrique Basarte encarna la dimensión de precisión, seriedad y credibilidad técnica del renacimiento de Berués.
Otazu
Otazu es el resultado de un sueño de quien decidió hacer vino para generaciones futuras en la tierra que lo vio nacer. Hoy ya bajo un equipo comprometido y parte de la familia, Otazu se siente orgulloso del camino recorrido y de lo que aún falta por hacer. Con el viñedo con D.O.P. Pago más al norte de España. Está a ocho kilómetros de Pamplona, abrigado entre la Sierra del Perdón y la Sierra del Sarbil. Esa posición —el enclave, el microclima de influencia atlántica, el carácter del suelo—fue el punto de partida desde el que la bodega construye su proyecto.
Otazu recuperó la viticultura en 1991, replantando cerca de 70 hectáreas en un enclave cargado de historia de varios siglos. Desde entonces el trabajo ha tenido una dirección clara: escuchar el terruño, recuperar la identidad del lugar y buscar la excelencia con una mirada que es a la vez patrimonial y contemporánea.
En estas tierras se cultiva la vid desde el siglo XII. Para el siglo XV, los vinos de Otazu ya se servían en la corte de Carlos III de Navarra. Esa continuidad —siglos de viñedo sobre el mismo suelo— es lo que da sentido a que sea precisamente Otazu el lugar desde el que devolver al presente una variedad desaparecida de la Cuenca de Pamplona.
Otazu y el arte
En Otazu, vino, patrimonio y creación artística forman parte de una misma manera de interpretar el territorio. En Otazu y en la Fundación Otazu, el arte contemporáneo se integra en esa visión como una expresión de sensibilidad, de creación y de lectura del lugar. En ese contexto, Berués encuentra un encaje natural: su recuperación trae al presente una variedad histórica de la Cuenca de Pamplona y la convierte en una nueva expresión del territorio.
Así, Berués se incorpora al universo de Otazu desde una afinidad profunda entre memoria y creación. Como el arte, este vino nace de una mirada capaz de revelar el valor de un legado y proyectarlo al presente con una voz propia.
“Nosotros entendemos que el arte contemporáneo tiene mucho sentido porque representa el tiempo en el que se crea. Los artistas contemporáneos plasman las sensibilidades e inquietudes del mundo que les toca vivir, al igual que Enrique, nuestro enólogo, interpreta cada época, cada vendimia y cada emoción a través del vino.” Guillermo Penso, segunda generación de Otazu
Cronología de la variedad Berués
| Año | Hito |
|---|---|
| 1620 | Primera referencia documental conocida a Barvés/Berués en Navarra. |
| 1832 | La variedad figura entre las castas de primera clase para vino tinto. |
| 1891 | Berués alcanza casi 6.200 hectáreas, alrededor del 13% del viñedo navarro. |
| 1895 | La filoxera precipita la desaparición del viñedo navarro y de Berués. |
| 1991 | Otazu reimpulsa la viticultura en la Cuenca de Pamplona con la replantación de cerca de 70 hectáreas. |
| 2017 | Se inicia el proyecto de recuperación junto con UPNA y EVENA; la identificación genética confirma Berués. |
| 2019 | Se plantan las primeras cepas de Berués en Otazu. |
| 2024 | Tiene lugar la primera vendimia de Berués. |
| 2026 | Se espera la aprobación de MAPA para la comercialización de los vinos de Berués. |
Victor Manuel Vaca Arcila
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