Término que describe la topografía sensorial de un vino en boca, donde los relieves y depresiones de la lengua interactúan con la estructura tánica y la acidez. Se refiere a la forma en que los elementos sólidos del vino se depositan en las diferentes regiones papilares, creando una experiencia tridimensional que evoluciona desde la entrada hasta el postgusto.
Esta percepción permite identificar la precisión de la vinificación, revelando si la trama tánica es plana y rectilínea o si posee elevaciones y texturas complejas que denotan una madurez fenólica excepcional y un trabajo de crianza armonioso.
