Concepto que describe la influencia dinámica y constante que un microclima específico ejerce sobre una parcela delimitada, donde las variables ambientales se comportan de manera uniforme año tras año, garantizando una tipicidad inalterable en el vino.
Esta estabilidad climática y edáfica es lo que permite que un vino de pago trascienda la añada, manteniendo un ADN sensorial que el consumidor identifica como el carácter auténtico y singular del terruño de origen.
