Garnacha Peluda

España (Aragón/Cataluña)
Garnacha Peluda, Lladoner Pelut, Garnatxa Peluda
Frutos rojos maduros (fresa, frambuesa), notas especiadas (pimienta blanca), toques balsámicos y minerales, con una acidez más marcada y elegante que la Garnacha Tinta convencional.
Racimos de tamaño mediano a grande, de forma cónica a cilíndrica, con una compacidad media a elevada. Presenta pedúnculos de longitud corta.
Bayas de tamaño mediano, forma esférica u ovoide. Piel de color azul-negro oscuro, cubierta por una pruina abundante. Lo más característico es el envés de sus hojas y, en menor medida, la propia baya, que presentan una fina vellosidad o pilosidad que le da nombre a la variedad.
Vinos con Garnacha Peluda
Aún no hay vinos registrados en el catálogo que utilicen esta variedad de uva.
Historia y Curiosidades
Origen y Evolución de la Garnacha Peluda
La Garnacha Peluda, conocida en Cataluña como Lladoner Pelut, es una mutación natural de la Garnacha Tinta (Vitis vinifera L.). Su nombre deriva de la característica pubescencia o vellosidad que recubre el envés de sus hojas, una adaptación evolutiva que le permite reducir la transpiración y resistir mejor el estrés hídrico en climas áridos y cálidos. Históricamente, esta variedad ha estado profundamente vinculada a las zonas de cultivo tradicionales del noreste de España, particularmente en la comarca de la Terra Alta y otras zonas vitivinícolas de Aragón y Cataluña, donde históricamente se cultivaba mezclada con otras variedades.
Desde el punto de vista agronómico, la Garnacha Peluda presenta un ciclo vegetativo similar a la Garnacha Tinta, aunque suele madurar de forma más gradual. Su principal virtud en el viñedo es su mayor tolerancia al calor y a las condiciones extremas. A pesar de sus ventajas, ha sufrido un declive histórico frente a su contraparte ‘no peluda’ debido a que los rendimientos suelen ser algo inferiores y la gestión de la canopia puede ser más compleja debido a su vigor variable. En cuanto a la susceptibilidad a enfermedades, muestra una resistencia moderada al oídio, pero su densidad foliar exige un manejo cuidadoso de la vegetación para evitar focos de botritis en años húmedos.
En el plano enológico, la Garnacha Peluda es una joya en constante redescubrimiento. A diferencia de la Garnacha Tinta, que tiende a acumular azúcares rápidamente y perder acidez, la variante Peluda mantiene un equilibrio más preciso entre el grado alcohólico y la frescura ácida. Sus vinos exhiben una elegancia superior, con una estructura tánica más sedosa y un perfil aromático donde predominan las frutas rojas frescas, los matices herbáceos y un carácter mineral profundo. Es una variedad que permite la elaboración de vinos monovarietales con una longevidad sorprendente y un carácter marcadamente mediterráneo, consolidándose hoy como un referente para la viticultura de precisión en el contexto del cambio climático.
