Garnacha Tinta

España (Aragón)
Grenache, Garnacha Negra, Cannonau, Alicante, Tinto Aragonés, Roussillon
Frutos rojos maduros (fresa, frambuesa), cereza, notas especiadas (pimienta blanca), regaliz, herbáceos y matices de monte bajo.
Tamaño mediano a grande, forma cónica, compactación media a alta, con pedúnculo corto y robusto.
Tamaño mediano, forma esférica u ovoide, piel fina y sensible, color azul oscuro a negro violáceo.
Regiones y D.O. que la cultivan
Vinos con Garnacha Tinta
Historia y Curiosidades
La Garnacha Tinta, conocida históricamente como ‘Aragonés’ en tierras ibéricas, es una de las variedades de uva vinífera más extendidas y relevantes del mundo. Su origen se sitúa en la antigua Corona de Aragón, desde donde se expandió durante la Edad Media a los territorios bajo influencia aragonesa, incluyendo Cerdeña (donde se conoce como Cannonau), Sicilia y el sur de Francia (Roussillon y Languedoc), consolidándose como una variedad mediterránea por excelencia.
Características agronómicas y enológicas
Agronómicamente, la Garnacha es una cepa vigorosa, de porte erguido y ciclo largo, adaptada perfectamente a climas cálidos y secos. Es notablemente resistente a la sequía gracias a su profundo sistema radicular, lo que la convierte en una variedad muy apreciada en zonas con escasez hídrica. Sin embargo, su carácter prolífico obliga al viticultor a controlar su producción mediante una poda adecuada para mantener la concentración y la calidad de la fruta. Respecto a su susceptibilidad, es una variedad sensible al mildiu, al oídio y, especialmente, a la polilla del racimo (Lobesia botrana) debido a la compacidad de su estructura, lo que facilita la proliferación de hongos como la botritis si la humedad es elevada durante el envero.
En el aspecto enológico, la Garnacha es una uva con una acumulación de azúcares elevada y una acidez moderada, lo que resulta en vinos con un grado alcohólico generoso. Presenta una piel fina y un contenido fenólico medio, lo que tradicionalmente produce vinos de color menos intenso que variedades como el Tempranillo o el Cabernet Sauvignon. No obstante, en cepas viejas y bajo rendimientos limitados, es capaz de producir vinos de una complejidad y elegancia extraordinarias. Su perfil aromático se define por una explosión de fruta roja fresca, matices de especias dulces y un carácter mineral que varía según el terruño. Es una variedad que se oxida con relativa facilidad, por lo que su guarda requiere un manejo preciso de la maceración y la crianza, resultando en vinos capaces de evolucionar positivamente durante años, ofreciendo notas de cuero, tabaco y frutos negros confitados.




