La conocida como “crisis de la filoxera” que apareció en Canarias el pasado verano de 2025 y que ha generado bastante debate en el sector vitivinícola de todo el archipiélago canario desde entonces ha propiciado una acción conjunta pública y privada como nunca se había vivido en el campo canario en este siglo XXI.
Esta experiencia filoxérica reciente nos ha hecho aprender la importancia de la coordinación efectiva que ha tenido lugar entre los distintos grados de la administración pública –desde el Gobierno de Canarias, pasando por el Cabildo de Tenerife, los ayuntamientos y los Consejos Reguladores de las Denominaciones de Origen- hasta llegar a la implicación real en el asunto de los bodegueros y viticultores, principales valedores de nuestro paisaje y medioambiente.
Ahora, en reciente sesión plenaria de la directiva del Consejo Regulador de la D.O. Tacoronte-Acentejo, se pone de manifiesto y se acuerda hacer una defensa real del papel jugado por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias como principal articulador de los distintos procesos llevados a cabo para la erradicación y acotación de la filoxera en nuestro territorio. Es de esperar que las distintas medidas tomadas y la vigilancia continua de nuestros viñedos nos permitan seguir disfrutando de los vinos canarios en el corto y medio plazo.
