Elementos técnicos que actúan como vehículos de expresión del origen, tales como el pH del suelo, la exposición lumínica y la altitud, analizados bajo la premisa de cómo estos factores se traducen en la estructura ácida y mineral del vino.
Un vino que manifiesta claramente estos vectores posee una identidad inequívoca, donde el catador puede identificar los matices geológicos del pago mediante la vibración táctil de los ácidos y la calidez transmitida por la mineralidad del terruño.
