Concepto vitícola que describe la capacidad de las raíces de la vid para extraer oligoelementos mediante la penetración en estratos rocosos poco meteorizados. Esta interacción no es estática, sino que evoluciona según la presión de turgencia de la cepa y la composición mineral del suelo, afectando directamente la tensión táctil del vino final.
Un vino con marcada dinamia de fibra pétrea presenta una columna vertebral de acidez vibrante y una textura mineral casi física, que refleja de manera inequívoca la geología del terruño sin mediación orgánica excesiva.
