Término utilizado para describir la arquitectura tridimensional que dibujan los taninos al entrar en contacto con las mucosas bucales. No se limita a la cantidad de tanino, sino a la forma, dirección y persistencia de su interacción con las proteínas salivales, creando una estructura coherente y armónica.
Un vino con una geometría de tensión tánica bien definida presenta un ataque preciso, un paso por boca con volumen equilibrado y un final que se siente como un entramado firme pero sedoso, carente de aristas o desequilibrios estructurales.
