Métrica vitícola que analiza la variación en el intercambio gaseoso de las hojas en diferentes exposiciones solares dentro de una misma parcela. Este indicador es fundamental para predecir la uniformidad de la maduración en el racimo y evitar discrepancias fenológicas durante la vendimia.
Un manejo óptimo de este gradiente permite al enólogo controlar la tasa de transpiración, garantizando que el perfil de acidez no se degrade prematuramente bajo condiciones de alta radiación, manteniendo así el equilibrio biológico del fruto hasta el momento de su cosecha.
