Técnica de estabilización tartárica que aprovecha las variaciones de temperatura natural del ciclo día-noche en bodegas de profundidad, para precipitar los bitartratos de potasio sin necesidad de someter al vino a procesos de frío industrial extremo.
Este método respeta la integridad coloidal del vino, permitiendo que la estabilización ocurra en armonía con el tiempo, preservando matices volátiles que normalmente se perderían en los procesos de choque térmico acelerado.
