Describe la variabilidad cualitativa presente en una misma partida de uva durante la vendimia, derivada de micro-climas o diferencias de vigor dentro de una misma parcela. Este término reconoce que, incluso en una cosecha seleccionada, la madurez no es absoluta, sino una distribución de estados fenológicos que el enólogo debe armonizar.
La gestión técnica de esta heterogeneidad requiere una precisión en el despalillado y la mesa de selección, buscando unificar las curvas de extracción de taninos y color. Entender la heterogeneidad permite ajustar los tiempos de maceración para evitar que los elementos menos maduros aporten rusticidad al conjunto final.
