Término vitícola que mide la capacidad de las células de la hoja para retener y gestionar la humedad ambiental en relación con la transpiración de la cepa. Una alta higroscopía celular indica una planta con un mecanismo de defensa robusto frente a periodos de baja pluviometría.
Este parámetro es fundamental para evaluar el estrés hídrico indirecto, permitiendo al viticultor ajustar las labores de poda en verde para equilibrar la superficie fotosintética y garantizar que la maduración de la baya sea pausada y uniforme, evitando la deshidratación prematura de los racimos.
