Espacio microscópico entre el tapón de corcho y el cuello de la botella donde ocurren procesos de oxidación-reducción extremadamente lentos durante la guarda. La calidad del corcho determina la permeabilidad de esta interfase, dictando el destino de los aromas terciarios que se desarrollarán con el paso de los años.
Un manejo consciente de esta zona mediante la selección de tapones de porosidad controlada permite al enólogo predecir la evolución del vino. Cuando la interfase redox es óptima, se produce una ‘reducción noble’ que incrementa la complejidad del bouquet sin llegar a presentar notas de encierro o sulfhídricos desagradables.
