Parámetro utilizado para describir la capacidad del vino para mantener la intensidad de su pigmentación a pesar de los procesos de clarificación o filtrado. Se refiere a cómo los antocianos, responsables del color, se organizan molecularmente dentro de la matriz líquida.
Un alto índice de esta dispersión indica un vino con una mayor estabilidad en el tiempo, capaz de conservar sus tonalidades violáceas o rubíes intensas incluso tras varios años de guarda, gracias a una estructura coloidal sólida.
