Describe la estructura tridimensional que adquiere la vía retronasal después de la ingesta. Se enfoca en cómo los aromas no solo persisten, sino que se transforman y expanden en la cavidad nasal, creando una experiencia sensorial que evoluciona en capas.
Un retrogusto elevado posee una estructura definida donde primero se identifican los aromas primarios, seguidos por matices terrosos o balsámicos que persisten en el tiempo, dejando una huella persistente que invita a la reflexión sobre la pureza de la materia prima.
