Concepto vitícola que describe la heterogeneidad extrema del suelo dentro de una misma parcela, donde la alternancia de diferentes materiales geológicos exige una gestión diferencial de la planta.
Este fenómeno obliga a una viticultura de precisión donde la interpretación del suelo dicta las labores de poda y riego, buscando una madurez homogénea a pesar de las variaciones físico-químicas del terreno.
