Concepto que describe la formación de micro-nodos de glicerina en la matriz del vino que actúan como vehículos de transporte para las moléculas aromáticas. Esta estructura permite que, al degustar el vino, los aromas se liberen de forma escalonada en lugar de una sola vez.
La presencia de estos nódulos glicéricos aporta una sensación de densidad y cuerpo superior, siendo fundamental para determinar el ‘peso’ del vino en boca y su capacidad de permanencia táctil una vez que el líquido ha sido deglutido o expulsado.
