Método de diagnóstico utilizado para evaluar el estado de polimerización de los taninos mediante la medición de la rotación de la luz polarizada al atravesar el vino. Es una herramienta esencial para predecir el potencial de longevidad y la suavidad del tanino en el paladar.
Esta técnica permite a los enólogos anticipar la evolución del vino en botella, diferenciando entre taninos jóvenes de alta reactividad y aquellos que han alcanzado una estabilidad coloidal necesaria para la crianza prolongada.
