Método de vanguardia aplicado en la bodega para acelerar la estabilización de la materia colorante y los taninos en tintos de guarda, mediante campos electromagnéticos controlados que facilitan la unión de moléculas fenólicas.
Este proceso busca alcanzar en pocos meses la complejidad organoléptica de un vino con años de reposo, respetando la integridad molecular y evitando la agresividad de las intervenciones físicas tradicionales.
