Concepto que describe la variación cualitativa en la percepción del tanino según la intensidad lumínica y la temperatura del servicio en copa. El tanino no solo posee una estructura física, sino que presenta una respuesta visual y sensorial distinta al interactuar con diferentes longitudes de onda, afectando la experiencia gustativa del catador.
Esta refracción explica por qué un mismo vino puede manifestar diferentes niveles de agresividad o suavidad en su textura según el entorno. Es una propiedad intrínseca a la complejidad molecular de las moléculas fenólicas complejas, que se revelan de forma poliédrica ante el observador atento.
