Variación sutil y constante de temperatura en el entorno de crianza que influye directamente sobre el intercambio gaseoso entre el vino y el exterior a través de la madera. Una tensión térmica mal gestionada puede provocar una micro-oxigenación incontrolada.
La maestría en el manejo de la tensión isotérmica garantiza que la evolución del vino dentro de la barrica sea lenta y predecible, favoreciendo una maduración equilibrada y evitando el prematuro deterioro de los aromas terciarios debido a excesos de calor.
