Concepto que describe la migración y fijación de los pigmentos de color desde el hollejo hacia la matriz líquida durante la maceración. Esta dinámica no es lineal, sino que responde a gradientes de presión y temperatura dentro del tanque de fermentación.
La correcta gestión de estos vectores permite al enólogo controlar la intensidad cromática y la estabilidad del color, asegurando que el vino mantenga su vivacidad y tonalidad incluso tras años de crianza en botella.
