Concepto utilizado en la cata profesional para definir las vías de percepción que se activan simultáneamente durante la degustación. Se refiere a cómo el estímulo de la temperatura del vino, su viscosidad física y su perfil aromático se combinan para crear una impresión global que se expande más allá de la suma de sus partes en el sistema neurosensorial del catador.
Un vino con vectores de resonancia bien alineados logra que el catador no solo perciba sabores, sino que experimente una sensación de plenitud y coherencia. Es el sello de los grandes vinos donde la integración sensorial es tan perfecta que resulta difícil disociar un elemento del otro, creando una experiencia memorística duradera.
