Cayetana Blanca

Extremadura, España
Cayetana, Jaén Blanco, Perdiguera, Garrido Fino
Perfil neutro con notas sutiles de fruta blanca como pera y manzana, toques herbáceos frescos, flores blancas y una marcada mineralidad en suelos calcáreos.
Racimos de tamaño grande, forma cilíndrica-cónica, a menudo alados y con una compacidad media a alta, lo que condiciona su gestión en campo.
Bayas de tamaño mediano a grande, forma esferoidal o ligeramente elíptica, con una epidermis de color verde amarillento a dorado en plena maduración y pulpa muy jugosa.
Vinos con Cayetana Blanca
Aún no hay vinos registrados en el catálogo que utilicen esta variedad de uva.
Historia y Curiosidades
La Cayetana Blanca es una variedad de uva vinífera históricamente ligada a la comunidad autónoma de Extremadura, particularmente a la provincia de Badajoz, donde ha constituido durante décadas la columna vertebral de la viticultura regional. Su origen exacto es objeto de debate ampelográfico, aunque las investigaciones genéticas la vinculan estrechamente con otras variedades de la península ibérica, compartiendo linaje con uvas como la Jaén Blanca. Durante gran parte del siglo XX, su cultivo fue masivo debido a su extraordinaria capacidad productiva y su rusticidad, siendo utilizada principalmente para la elaboración de vinos de consumo rápido y, fundamentalmente, como materia prima para destilados y la producción industrial de vinos base de gran volumen.
Características agronómicas y perfil enológico
Desde el punto de vista agronómico, la Cayetana Blanca destaca por ser una variedad muy vigorosa y de desborre temprano, lo que la hace susceptible a las heladas primaverales. Presenta una alta fertilidad, lo que obliga al viticultor a realizar una poda rigurosa y un control de rendimientos exhaustivo si se pretende alcanzar la calidad necesaria para la vinificación de alta gama. En cuanto a su fitopatología, es una cepa resistente a la sequía gracias a su sistema radicular profundo, pero muestra una sensibilidad notable a enfermedades criptogámicas como el oídio y, en menor medida, a la botritis debido a la compacidad de sus racimos, que retienen la humedad. Su ciclo de maduración es medio-largo, logrando mantener niveles de acidez equilibrados incluso en climas cálidos. Enológico, sus vinos se han transformado significativamente. Antaño considerada una uva de baja complejidad, la viticultura moderna ha demostrado que, mediante una vendimia temprana y una fermentación a temperatura controlada, la Cayetana Blanca expresa una nariz elegante, con notas de fruta blanca y un paladar glicérico pero refrescante. Es muy apreciada en la actualidad por su capacidad para aportar frescura en ensamblajes y por su excelente comportamiento en la elaboración de vinos espumosos mediante el método tradicional, donde su acidez natural y su perfil neutro permiten una magnífica evolución con la crianza sobre lías.
