Bienvenidos una vez más a cuadernodebodegas.com, el rincón donde descorchamos las historias mejor guardadas del mundo del vino. Hoy viajamos al norte de España, a tan solo ocho kilómetros de Pamplona, para adentrarnos en un valle mágico. Hablamos de Bodega Otazu, un enclave que no es solo una bodega, sino un universo propio donde la historia medieval, la arquitectura de vanguardia, el arte contemporáneo y la máxima expresión del terroir se funden en cada copa.
Si eres un apasionado del enoturismo, de los vinos con personalidad arrolladora y de los proyectos que desafían lo convencional, prepárate, porque el Señorío de Otazu es una parada obligatoria.
Un Viaje en el Tiempo: La Historia del Señorío de Otazu
Para entender los vinos de Otazu, primero hay que comprender la tierra que los acoge y los siglos de historia que la contemplan. El Señorío de Otazu es un feudo histórico cuyos orígenes documentados se remontan al siglo XII.
De la Edad Media a la Corte Francesa
Caminar por Otazu es pasear por un museo arquitectónico al aire libre. En la misma finca conviven joyas del patrimonio histórico español:
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La Iglesia Románica de San Esteban (Siglo XII): Una parada emblemática del Camino de Santiago, que bendice las viñas desde hace casi mil años.
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La Torre de Defensa (Siglo XIV): Testigo mudo de las batallas y la evolución del antiguo Reino de Navarra.
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El Palacio Renacentista (Siglo XVI): Que aporta ese toque señorial y noble al paisaje.
La historia puramente vitivinícola da un giro radical en 1840. Fue entonces cuando se construyó la bodega original al más puro estilo de los châteaux franceses. De hecho, Bodega Otazu fue pionera en España al introducir este concepto de bodega situada en el mismo centro de la finca, rodeada por sus propios viñedos (lo que en Francia se conoce como Clos).
Tras un periodo de inactividad durante el siglo XX, la finca fue adquirida a finales de los años 80 por la familia Penso, quienes llevaron a cabo una restauración faraónica y replantaron los viñedos, devolviendo a Otazu su antiguo esplendor y proyectándola hacia el futuro.
El Terroir: ¿Qué hace única a la D.O.P. Pago de Otazu?
En España, la cúspide de la pirámide de calidad del vino es la categoría de Vino de Pago. Bodega Otazu es una de las pocas bodegas en España (y una de las más septentrionales) que goza de su propia Denominación de Origen Protegida: la D.O.P. Pago de Otazu.
Clima y Suelo: El Secreto del Equilibrio
Ubicada en la Cuenca de Pamplona, la finca está enclavada entre la Sierra del Perdón y la Sierra del Sarbil, con el río Arga cruzando la propiedad. Este microclima es excepcional por varias razones:
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Influencia Atlántica: Aporta precipitaciones, frescura y maduraciones lentas de la uva.
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Influencia Mediterránea: Garantiza las horas de sol y el calor necesarios para una maduración fenólica perfecta.
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Suelos: Compuestos principalmente por arcillas y cantos rodados, que proporcionan un excelente drenaje y obligan a la vid a enraizar profundamente, aportando mineralidad y complejidad a los vinos.
Las Variedades de Uva
La finca cuenta con unas 115 hectáreas de viñedo propio, donde se cultivan meticulosamente variedades que se han adaptado a la perfección al microclima navarro:
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Tintas: Tempranillo (el alma local), Cabernet Sauvignon y Merlot (la herencia de aquel concepto de château francés).
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Blancas: Chardonnay, que aquí alcanza expresiones de una frescura y elegancia supremas.
Notas de Cata: Los Vinos de Bodega Otazu
El catálogo de Otazu se divide principalmente en dos grandes líneas de origen: los vinos amparados bajo la D.O. Navarra y la joya de la corona, los vinos bajo la D.O.P. Pago de Otazu. Aquí en cuadernodebodegas.com destacamos nuestras botellas imprescindibles:
Vinos D.O. Navarra: La puerta de entrada
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Otazu Premium Cuvée: Un tinto que ensambla Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Merlot. Con una crianza de 12 meses en barrica de roble francés, es un vino de nariz intensa (frutos rojos y negros, especias) y una boca amable pero estructurada. Ideal para adentrarse en el universo Otazu.
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Otazu Chardonnay: Un blanco sin crianza en madera, puro reflejo de la fruta. Notas de manzana verde, cítricos y piña. Vibrante, fresco y con una acidez crujiente.
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Otazu Rosado Merlot: Elaborado por el método de sangrado tradicional. Un rosado con alma de tinto, de color frambuesa, explosivo en nariz con notas de gominola y fresa silvestre.
Vinos D.O.P. Pago de Otazu: La excelencia embotellada
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Señorío de Otazu: El vino de Pago por excelencia. Complejo, profundo y elegante. En nariz predominan las frutas negras compotadas, notas balsámicas, cacao y tabaco. Un vino de guarda espectacular.
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Altar: Un vino casi místico (de ahí su nombre). Suele ser un coupage donde predomina el Cabernet Sauvignon. Estructura poderosa, taninos pulidos y un final larguísimo que persiste en la memoria.
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Vitral de Otazu: Es mucho más que un vino; es una obra de arte. Se elabora solo en las mejores añadas y su producción es limitadísima. Representa la máxima expresión del viñedo y cada botella es una pieza de coleccionista.
Lo que realmente separa a Bodega Otazu de cualquier otra bodega del mundo es su idilio con el arte contemporáneo. El presidente de la bodega, Guillermo Penso, ha convertido el Señorío en un museo vivo.
Al pasear por los viñedos de Otazu, no es raro toparse con esculturas monumentales de artistas de renombre mundial. La Fundación Otazu alberga una de las colecciones privadas de arte contemporáneo más importantes de Europa, con obras de:
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Manolo Valdés (sus famosas «Ariadnas» vigilan las barricas).
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Ai Weiwei
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Anish Kapoor
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Xavier Mascaró
La obra magna del recorrido es la «Catedral del Vino» o sala de barricas subterránea. Diseñada por el arquitecto Jaime Gaztelu, esta bóveda de cañón alberga miles de barricas custodiadas por un juego de luces y música gregoriana que crean una atmósfera sobrecogedora.
Enoturismo en Bodega Otazu: Una Experiencia para los Sentidos
Para nuestros lectores de cuadernodebodegas.com que estén planeando una ruta de enoturismo en Navarra, Otazu no es una opción, es un mandato.
La bodega ha sido premiada internacionalmente por sus propuestas enoturísticas. No se limitan a la clásica «visita y cata». Ofrecen experiencias inmersivas que incluyen:
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Paseos en Helicóptero: Para ver la magnitud del Señorío desde el aire.
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Otazu Art: Un recorrido guiado centrado en la conexión entre la colección de arte contemporáneo y el proceso de elaboración del vino.
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Conviértete en Enólogo: Talleres donde los visitantes pueden hacer su propio coupage, embotellarlo y llevarse su propia creación a casa.
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Catas Maridadas y Alta Gastronomía: Degustaciones de sus Vinos de Pago acompañados de productos locales navarros de máxima calidad.
Conclusión: El Legado de Otazu
Bodega Otazu nos demuestra que el vino no es solo una bebida agrícola, sino un hilo conductor que une la historia del hombre, la naturaleza y la expresión artística. Desde su histórica iglesia románica hasta sus atrevidas instalaciones de arte contemporáneo, cada copa de un Pago de Otazu es un sorbo de cultura.
Si te ha gustado este viaje, te animamos a compartir este artículo y, por supuesto, a descorchar una botella de Otazu. ¡Salud!
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