Se refiere al proceso biológico y físico mediante el cual una cepa específica adapta sus mecanismos de absorción y transpiración a las particularidades del microclima y el suelo de un sector delimitado. Es la respuesta fisiológica de la vid ante el estrés hídrico acumulado y la composición mineral del sustrato.
Este fenómeno determina la eficiencia con la que la planta transfiere los nutrientes al fruto, estableciendo un sello identitario en el vino final que trasciende la simple variedad, vinculándose directamente con el carácter geológico del viñedo.
