Término técnico que describe la correlación precisa entre la evolución temporal de los compuestos químicos de la uva y los cambios morfológicos visibles en el racimo durante el envero y la maduración final.
Este concepto permite a los enólogos predecir el momento óptimo de vendimia mediante la observación de la degradación de la clorofila y la acumulación de antocianos, estableciendo un vínculo directo entre el desarrollo externo y el potencial organoléptico interno de la baya.
