Se refiere al fenómeno por el cual la expresión morfológica de una variedad de uva se altera de forma predecible según el paso del tiempo en un mismo micrositio geológico, debido a la adaptación de las raíces a las variaciones estacionales de los niveles freáticos.
Este proceso permite al enólogo anticipar cambios en la morfología del grano, ajustando las fechas de vendimia no por el calendario, sino por la respuesta fisiológica observable en la planta ante su entorno mineral inmediato.
