Concepto utilizado para describir la velocidad y la intensidad con la que los taninos interactúan con las proteínas salivales durante la cata. Un gradiente de fricción equilibrado es el signo de una madurez fenólica perfecta, donde el tanino es capaz de ofrecer una sujeción firme sin recurrir a la agresividad o al secado mucoso.
Este término es fundamental para distinguir entre taninos de alta calidad, que aportan una textura aterciopelada, y aquellos de origen lignificado que generan una fricción rugosa y poco noble al contacto con el paladar.
