Estrategia de bodega orientada a mantener un gradiente térmico constante dentro de las barricas durante los meses de invierno y verano, evitando picos de temperatura que podrían acelerar la oxidación de los compuestos volátiles.
Al mantener una isotermia rigurosa, se favorece una evolución pausada y constante de los polifenoles, permitiendo que el vino alcance su cénit de expresión aromática mediante una maduración biológica equilibrada y sin sobresaltos térmicos.
