Hace referencia a la arquitectura de los compuestos fenólicos y la estructura mineral que definen la columna vertebral de un vino. Es la percepción de la firmeza y el armazón que mantiene erguido al vino en el paladar durante toda la persistencia.
Un vino con una morfología de la trama esquelética bien definida ofrece una sensación de solidez y estructura, donde la astringencia no se percibe como una agresión, sino como un soporte que guía los sabores de principio a fin, otorgando un potencial de guarda excepcional.
