La capacidad de un vino para mantener sus cualidades organolépticas intactas mientras atraviesa los procesos cíclicos de temperatura y humedad en el interior de una bodega. Es una medida de la resistencia dinámica del vino al paso del tiempo.
Un vino con alto ortodinamismo demuestra una calidad excepcional, ya que su metabolismo interno logra adaptarse a las condiciones de su entorno sin oxidaciones prematuras ni pérdida de su vivacidad original, asegurando una longevidad superior.
