Concepto que define la capacidad de una variedad de vid para adaptar sus ciclos vegetativos a la composición mineral y la retención hídrica de un suelo específico. Se manifiesta en la uniformidad de la maduración y la expresión del carácter varietal.
Un viñedo con alta querencia edáfica presenta un equilibrio radicular que minimiza el estrés hídrico, permitiendo que la planta extraiga de forma óptima los precursores minerales que definirán el esqueleto del vino final.
