Propiedad molecular por la cual ciertos compuestos odoríferos del vino presentan dos formas especulares no superponibles, conocidas como enantiómeros. Aunque su estructura química es idéntica, el sistema olfativo humano los percibe con intensidades y caracteres sensoriales drásticamente diferentes.
Dominar este concepto permite al enólogo identificar por qué un mismo monoterpeno puede aportar notas de rosa fresca o, en su contraparte especular, matices de hierba cortada. Es una herramienta clave para la interpretación profunda del perfil organoléptico en vinos de alta gama.
