Propiedad teórica de ciertos vinos cuya percepción aromática cambia drásticamente dependiendo de la dirección del flujo de aire en la cavidad retronasal durante la cata, o debido a la configuración isomérica de los compuestos volátiles mayoritarios.
Este concepto desafía la noción estática del aroma, sugiriendo que la experiencia sensorial es tridimensional y dependiente tanto de la química del vino como de la fisiología única de quien lo percibe.
